10 Preguntas para saber si resuelves el problema adecuado

Escrito por Agus Pereyra

10 preguntas para saber si resuelves el problema adecuado

Puede que ya tengas en mente alguna idea de lo que ofreces como Marca Personal, pero ¿Tienes en claro cuál es el problema específico que quieres solucionar? y más aún ¿Estás seguro que ese problema en verdad existe? También, debes definir a quiénes les vas a ofrecer tu solución, si aporta algún valor a tu comunidad y cómo puedes generar ingresos con ello. 

Te dejo una lista de preguntas que te ayudarán a evaluar si el problema que tienes en mente es el indicado. Así sabrás si realmente vale la pena invertir tu tiempo, dinero y energía en ello.

1. ¿Qué problema quiero resolver?

Aunque te parezca un tanto complicado de responder, es el primer paso para comenzar. Te será útil tomar como referencia situaciones de tu vida diaria.

Usa tu creatividad. No descartes ninguna idea de entrada, más bien elabora una lista y guárdala. Al cabo de unos días, vuelve a leerla y  piensa cuál de todas esas ideas aún te siguen pareciendo brillantes. Ese es tu norte. 

Elige el mejor de todos los problemas de tu lista. ¿Cuál es? El que más te importa y te motiva a resolver. Trata de explicarlo con la mayor precisión posible y en una sola oración

2. ¿Conozco a alguien con este problema?

Si no conoces a nadie, pregúntate ¿Estás seguro de que ese problema existe? También, te será útil enfocarte en una situación que hayas vivido en carne propia. Ello te dará la pauta para saber de qué manera impacta en la vida de las demás personas. 

Traigo esto a colación porque podría sorprenderte la cantidad de veces que se comete el error de intentar resolver un problema para una persona inexistente.

Por eso, te recomiendo que estudies a tus posibles clientes, de manera que puedas crear tu Buyer Persona. 

¿¿[Usar ejemplo del dinosario buyer persona y el traductor dinosaurio-humano como solución]??

3. ¿Puedo ofrecer una solución concreta?

Esta es una pregunta muy directa ¿Puedes resolver el problema, o no? 

Si hoy no se te ocurre ninguna manera de resolverlo, piénsalo por unas semanas. Si la respuesta es un NO rotundo, búscate otro. Una fórmula que podría ayudarte es: 

“Puedo ofrecerle [ALGO CONCRETO] a [ESA] persona para resolver [ESE] problema”. 

Reemplaza las mayúsculas con tu propuesta en particular. Pero cuidado, esto no es una propuesta de valor en sí misma. 

4. Entonces, ¿Qué puedo hacer inmediatamente?

Debes saber de antemano que no podrás resolver la vida a todo el mundo así que concéntrate en una solución posible.

En ciertas ocasiones resulta difícil diseñar una estrategia para conectar con tus primeros clientes de manera humana y empática. 

Piensa por un momento ¿Cómo vas a vender tu producto o servicio si nadie conoce tu propuesta? Tú sabes que eres bueno/a y que lo que ofreces tiene un gran valor. Ahora, es momento de contárselo al resto. 

Nada mejor que lápiz y papel. Escribe tus opciones reales de acción, aquellas cosas que puedas comenzar a hacer desde hoy con las herramientas que tienes a tu alcance y ten presente siempre una cosa: 

La clave está en llegar a la persona indicada, en el momento justo y de la manera más adecuada.

5. ¿Quién es mi primer cliente?

La respuesta es: No todo el mundo. Habla directamente con aquellas personas, o envía correos a las empresas, que tienen el mismo problema que planteas y que están dispuestas a experimentar la solución que ofreces. 

Es muy valiosa toda la información que recopiles porque te permitirá construir un cliente ideal sobre el cual basar toda tu estrategia. 

Te dejo por aquí un tip extra: cuanto más fácil sea encontrar este tipo de personas, más rápido rápido sabrás que tu propuesta en la indicada. Así, no perderás tiempo con algo que no funciona.

6. ¿Qué tan frecuente es el problema?

Los problemas frecuentes son los mejores. Cuanto más recurrentes sean, existen más probabilidades de que den contigo. Si sumas esto con una oferta de calidad, tendrás clientes recurrentes y felices. 

7. ¿Qué tan intenso es?

¿Qué tanto quieren resolver este problema? y ¿Qué tan doloroso o incómodo es como para que se pongan en acción? Cuanto más molesto sea, más necesaria y bien recibida será tu solución.

En resumen, si logras encontrar un problema frecuente e intenso no tardarás en ver buenos resultados en tu propuesta.

8. ¿Cuál es el costo de oportunidad?

Piensa esto por un momento, ¿Cuánto pierde esa persona por no resolver su problema con tu solución? Ya sea dinero, tiempo, energía u otras cosas. 

Ten en cuenta que ese precio de oportunidad debe ser mayor al costo de tu producto. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta.

9. ¿Pueden pagarte?

Debes saber bien quién te paga. A veces, el comprador no es quien consume tu oferta. 

Por ejemplo, si brindas un servicio de coaching a determinadas empresas ayudarás a coordinar de manera eficaz el trabajo de sus empleados, pero quien te paga a ti es la empresa. Lo mismo sucede si realizas terapias con niños o adolescentes, quienes te pagan son sus padres. 

En estos casos, debes enfocarte en vender tu producto o servicio a quienes realmente lo compran. 

Dicho esto, ¿Tu cliente real tiene los recursos para pagarte? 

En caso que no, ¿Puedes encontrarle la vuelta? Ya sea a través de financiación, convertir tu infoproducto en una membresía, cobrar en función de los resultados económicos generados, o realizar acuerdos de pago futuro.

Un ejemplo de esto último es la empresa Soy Henry, que brinda capacitaciones sobre Desarrollo Web a cambio de un 15% de tu sueldo por el plazo de 2 años, contados desde el día en que comiences a trabajar en tu primer empleo. 

10. ¿Cómo sabré que lo que estoy haciendo funciona?

Finalmente, antes de echar manos a la obra, debes tener un parámetro para analizar si lo que estás haciendo funciona. Una vez que hagas algunas ventas, pídele feedback a tus clientes para saber si ellos perciben tu promesa de valor . 

Utiliza esa retroalimentación para realizar los ajustes necesarios y hacer que tu proyecto avance.

En resumen

Sé creativo, elige un problema que resuene contigo. Encuentra las personas que tengan ese mismo problema y ofréceles una solución concreta y real.

Escucha a tus clientes una vez realizada la compra y saca tus propias conclusiones. Ya sea para mejorar en lo que haga falta o para potenciar lo que sea necesario.

Fecha de última edición: 22 de junio de 2021

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